Sep 07, 2026
Soy Nicolás, un ingeniero de servicio y facilitador de formación de GENMA con base en Sudamérica. Mi trabajo es ayudar a los equipos de operaciones y mantenimiento de los clientes a comprender realmente su equipo — y usarlo de manera segura y eficiente.
América Latina es vasta y culturalmente diversa. Los trabajadores en las terminales provienen de diferentes orígenes, y los hábitos operativos varían de un sitio a otro. Por eso mi formación nunca ocurre detrás de un atril. Trabajo junto a los equipos, usando su lenguaje cotidiano para explicar conceptos técnicos — torque, interruptores de límite, presión hidráulica — y conectarlos directamente con el trabajo en el sitio.
La seguridad siempre está en el centro.
A menudo les digo a los aprendices: Si no es seguro, no lo hagas. Detente, piensa, procede. Es mejor pensar antes de ejecutar que ejecutar y luego arrepentirse. Palabras simples, pero en un piso terminal ocupado, pueden cambiar la forma en que una persona se mueve — e incluso salvar una vida. También les presento el PDCA — Planificar, Hacer, Verificar, Actuar — como un enfoque fundamental para lograr objetivos seguros y efectivos.
Luego viene el equipo en sí. Comienzo con una visión general y voy descendiendo hasta los detalles: qué sistemas componen la máquina, qué hace cada componente, cómo funciona la lógica de control, cuáles son los estándares de mantenimiento y qué parámetros son líneas rojas. La formación en aula nunca es suficiente. Hay que llevar a las personas a la máquina: dejar que la operen, la observen y la expliquen con sus propias palabras. La relación entre un operador y el equipo es más que presionar botones. Es una asociación. Una vez que se construye ese sentido de conexión, tanto la eficiencia como la seguridad mejoran.
Pero la formación no solo se trata de enseñar. También se trata de escuchar.
Después de cada sesión, llevo lo que he visto en el campo de vuelta a GENMA: problemas de calidad, preocupaciones de seguridad, respuesta de servicio, documentación técnica, retroalimentación de diseño, nuevas oportunidades. Esta información nos ayuda a mejorar tanto el producto como la próxima formación. Personalmente, siempre me enfoco en un objetivo: ayudar a los clientes a elevar sus estándares operativos e indicadores de rendimiento — con la mejora continua y la seguridad como base de todo lo que hacemos.
El momento más gratificante no es el aplauso al final de una sesión. Es cuando un aprendiz se da cuenta de algo importante justo en ese momento — cuando se detiene a mitad de tarea y dice: 'Nicolás, ahora veo — he estado haciendo esto mal.' Y luego lo corrige inmediatamente. Ahí sé que se está cumpliendo el objetivo.
Aquí en América Latina, he descubierto que los clientes realmente quieren aprender — y también necesitan ser comprendidos. Cuando se construye confianza y te conviertes en algo más que un proveedor, la formación deja de ser una tarea. Se convierte en crecimiento compartido. Mi responsabilidad es convertir el entendimiento de GENMA sobre el equipo y la seguridad en hábitos diarios en el trabajo.
Seguridad primero. Mejora continua. Cero incidentes. Estos no son eslóganes. Son hacia lo que trabajamos juntos.